Día 2 en Amsterdam

Cinco agotadores días en la cuidad de las dos caras. Una del vicio y del ocio donde las leyes se escriben al revés.

Y otra parte una impresionante ciudad bañada por decenas de espectaculares canales y coloreada por infinitos campos de tulipanes.

Amsterdam is different, Amsterdam is freedom

22 de Septiembre emulando a Don Quijote

~ Zaanse Schan

A las ocho estábamos en pie y a las nueve en la entrada del camping. Por delante teníamos la misión de destruir a los gigantes Holandeses y sí, lo conseguimos.

El Pueblo es pequeño apenas llegaría a los mil habitantes pero sin duda  el atractivo turístico eran los colosales molinos de viento que bordeaban la costa. Rojos, azules, verdes unos mas pequeños otros más grandes, pero todos ellos espectaculares.

Impresionantes los Molinos de madera

El verde fue el elegido, pagamos los cuatro euros que vale la entrada y entramos en las entrañas del gigante. Era espectacular la cantidad de engranajes y poleas de madera que eran movidas por las aspas y que a su vez movían unas ruedas de piedra que machacaban los cacahuetes consiguiendo aceite.

Nuestra escalda hasta arriba no fue coser y cantar sino que se lo
digan a Monica  gg

Para volver al pueblo optamos por pagar un euro y que nos llevasen en barca hasta la otra orilla. Una pareja de holandeses muy amables y también muy cabrones graciosos, nos llevaron no antes sin habernos mojado a Keko, Paraguayo y a mi que disfrutábamos de las vistas en la parte delantera de la barca.

El resto de la mañana por el pueblo lo pasamos entre gritos de Mónica, Rebe y Lety, sí, es cierto, el pueblo estaba plagado de arañas gigantes y por el contrario deshabitado de personas. Pero eso no significa dar rienda suelta a la cantidad de gritos que pudieron dar en media hora.

~  Heineken Experience

Ya con el estomago lleno (y menos mal…), decidimos ir a visitar la antigua fabrica de Heineken.

Empezamos con un pequeño cabreo, sobre todo Rebe que llego a llamar zorra a una de las trabajadoras, jaja (pelea de mujeres donde yo, no me meto).

El museo esta muy bien, nada comparable al de Guinness que visite en Dublín. Esté, esta mejor organizado, mas visual, abundantes explicaciones, zonas de ocio y participación  e incluso acceso a una película 4D.

Llegamos al sitio mas esperado de la visita, el ultimo piso y por consiguiente el bar, cada uno de nosotros teníamos dos pines (1 PIN = 1 caña) que venían en la pulsera.

No sin antes pasar por la zona Champions

Fue sentarnos en una de las mesas y empezó a suceder cosas inexplicable; Las caras se volvieron borrosas, las tonterías hacían acto de presencia y por alguna razón que aun desconozco la gente nos regalaban sus pines.

Uno chicos de al alado, gracias a Lety, que se enamoraron de ella, nos regalaron seis, un señor otro y un camarero otro buen puñado.

En pleno clímax, empezamos a cantar “Andres Iniesta lararalala”. La cara de paraguayo era de un tierra tragame y mientras, nosotros, al cántico. Incluso cantamos un cumpleaños feliz en honor a un argentino.

Aquí llego la clave, el golpe final para cerrar nuestra visita al museo. Con unas cuantas cañas en el cuerpo, David “engatuso” a uno de los camareros y le dejo caer una apuesta.

El dialogo fue algo así:

–         We’ll do something special and then you’ll bring us one Heineken

–         One Heineken?¿?

–         No, no, no, no, noooooo, no

–         One para uno, dos, tres, cuatro… (mientras nos señalaba)

El resultado fue….. Bueno lo veis vosotros mismos que vale mas una imagen un vídeo, que mil palabras.

Y nuestra recompensa:

El resultado de todo esto: Salimos dos horas mas tarde de lo previsto, con una castaña que ni en una barra libre.

Mientras Blanca y Dani no daban crédito a nuestro estado, solo les falto cambiarse de acera y hacerse los despistados.

~  I’m Amsterdam

Estábamos a un paso del Rijksmuseum, pero nuestro destino eran las letras “I’m Ámsterdam” que se encuentran enfrente. Aun no se ni como conseguimos subirnos con la que llevábamos pero aquí os dejo la prueba.

Necesitábamos meter algo pronto al estomago y como no nos poníamos de acuerdo cada uno fue a cenar por su cuenta quedando luego en la plaza Damm. Víctor, Ángel, Mónica y yo nos fuimos a un Kebab. Mónica aun sigue creyendo que ceno rata.

~  Museo del Sexo

Y de la plaza Damm fuimos al museo del Sexo que por 4€ nos echamos unas risas y algún otro susto como el que me lleve cuando subía las escaleras y un culo con ojos me soplo en toda la cara, totalmente psicodélico. Lety también tuvo lo suyo con un ogro que salía de la pared.

El sitio  esta entretenido con objetos curiosos y con fotos de todas las épocas.

~  Barrio Rojo

Como la noche anterior fuimos demasiado pronto al barrio rojo decidimos volver a darnos una vuelta, aparte teníamos una apuesta pendiente y casi una obsesión de paraguayo. A ver a quien de todos nosotros nos hacia el amago de abrir una de las puertas. Solo conseguimos sonrisas y algún que otro guiño.

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Día 1 en Amsterdam

Cinco agotadores días en la cuidad de las dos caras. Una del vicio y del ocio  donde las leyes se escriben al revés.

Y otra parte una impresionante ciudad bañada por decenas de espectaculares canales y coloreada por infinitos campos de tulipanes.

Amsterdam is different, Amsterdam is freedom

21 de Septiembre entre humo y nubarrones

~ Amsterdam

A nuestra llegada a Schiphol decidimos desayunar y comprar el bono de tren/autobús para los próximos cinco, la mejor opción por solo 27 euros.

Tan solo 20 minutos y ya echábamos de menos el café de España

Al llegar al camping nos atendió el dueño, que hablando en plata, era un cachondo. Nos explico los horarios del camping, trenes y autobuses y después nos enseño en un mapa los sitios mas turísticos. Entre ellos el barrio rojo que según él, solo era para nosotros y la calle principal de tiendas que solo era  para las mujeres.

El camping era lo esperado, barato pero con las claras contras de pagar por todo. Por cada euro teníamos 6 minutos de ducha, las sabanas 5€ y por cualquier manta extra mas de lo mismo incluso vimos que el radiador funcionaba con monedas jaja.

Las habitaciones estaban muy bien, eso sí, con un olor a marihuana que hubiera colocado hasta el mismísimo Bob Marley.

Y repartición la hicimos de forma rapida: Al bungalow las pajeras (Leti-Keko, Mónica-Ángel y Rebe-David) y al chalet de madera los demás (Blanca, Patry, Víctor, Paraguayo, Dani y yo).

Dejamos las maletas y fuimos a coger el tren que lo teníamos a unos 20 minutos andando y de ahí directos a la estación central en pleno centro de Ámsterdam, eso sí, después de 40 minutos de tren.

Primera actividad del viaje y primer contratiempo. No llegamos al free tour que habíamos reservado así que con nuestro gozo en un poco y con mapa en mano decidimos recorrer el centro de Ámsterdam.

El centro de Ámsterdam nos impresiono por la cantidad de Coffe shops, Smartshops  y sobre todo bicis.  En la vida me habia sentido amenazado por una bicicleta, pero aquí sentí que mi vida estaba en peligro.

La prioridad en Ámsterdam es: Bicis, motos, coches y peatones

Fuimos al primer museo, la casa de Ana Frank. El recorrido esta bien pero dejando de lado la historia que lo rodea no es mas que una simple casa donde se ocultó.

Comimos en la Plaza Damm al estilo español, bocata en mano y jamón, queso y chorizo que no falte.

Ya por la tarde y con la excusa del mal tiempo, aunque cualquiera nos hubiera valido, entramos en un Coffe Shop “Coffe Universal”. Lo habíamos oído, incluso visto en fotos o vídeo pero seguíamos creyendo que era un mito, una fantasía de los marihuaneros pero no, existen y  Ámsterdam esta lleno. Es mas, las cercanías al barrio rojo solo huele  a una cosa y no es precisamente a aire fresco.

Hay dos tipos de Coffe Shop, donde se vende marihuana pero no alcohol y otros donde se venden alcohol, se puede fumar pero no se venden. Nosotros, por supuesto fuimos al que venden alcohol pero antes compramos un par de esos que la gente no soltaba.

La tarde fue divertida, muy divertida. El camarero un clon de cualquier hooligan ingles, se nos enamoro de Rebe. Nuestra mesa fue su elegida para dar mucha guerra y la frase:  Barbara (así que como llamaba a Rebe) you are a Sex Boom!! la repetía constantemente, incluso la llego a oler su pelo. La cara de David era todo un poema jaja, mientras Paraguayo tuvo un pequeño…, bueno os dejo la foto que habla por si sola.

Otro de los sitios que no acabas de creértelo hasta que te ves inmerso en calles rojizas, escaparates con maniquís vivientes, y mucho mucho vicio.

He de decir que la mayoría de las chicas que estaban en escaparate podrían pasar por modelos y no, no exagero. Lo debatimos entre todos y llegamos al consenso.

Un sitio único que merece una visita

Ya con el cansancio acumulado y para hacer caso a los consejos de “alimentaros bien” nos fuimos a cenar al McDonald’s.