Día 8 en EEUU

Cruzamos el charco para vivir uno de los viajes mas vibrantes. Veintiún días de aventuras por los Estados Unidos de Abraham Lincoln, de la libertad y de las hamburguesas gigantes. 4000 km por la costa Oeste donde emularemos a los vigilantes de la playa, jugaremos un BlackJack, conviviremos con osos negros y seremos presos por un día. Esto es LOST IN USA’10

28 de Agosto Caballos, cascabeles, ardillas y escorpiones….

~ Tramo Verde (Mexican Hat – Cañon del Colorado) Arizona

La noche en el poblado de Mexican Hat había sido para olvidar, fuimos 8 personas en un apartamento de 6, lo que significa calor mucho calor y si le añadimos los 25º que afuera  da como resultado una autentica sauna.

A las 5:00 de la mañana estábamos en pie y dimos por comenzado al fin de semana, que posteriormente seia bautizado como el “finde de la muerte”

~Ruta a caballos

Tras una hora de camino por una carretera repleta de socavones llegamos a una explanada donde tenían a los caballos. Uno de los indios se encargaba de ir asignándonos los, me imagino que su decisión se basaba en la altura de cada uno.

La ruta fue increíble,  trotamos por las llanuras de Monument Valley, cruzamos ríos, cabalgamos por los senderos e incluso hicimos carreras.

Los piques se notaban y los caballos parecian que también, tanto fue que el caballo de Pascu me tiro una coz xD. Hubo momentos muy graciosos: Dani cayéndose del caballo, Rebe perdiendo su bolso, la cara de Elena todo un poema  y todos botando. Sin duda la mejor actividad de todo el viaje.

Con un dolor de piernas y de culo impresionantes fuimos hasta el cañón del colorado que se encontraba a unos 300km.

Comimos en unas mesas del gran cañon y fuimos al Visitor Center a canjear nuestros permisos, que al igual que en los Narrows, la acampada en el cañon esta prohibida a nos ser que pidas autorización previa.

El ranger una vez mas, nos volvía a tratar de locos, la ruta “Bright angel trail” la denomino extremadamente dura y se necesitaban 11 horas en realizarla. Eran las 14:00 cuando queríamos ponernos en marcha así que teníamos 6 horas para hacer los casi 16km.

Comenzamos a bajar con las mochilas y las tiendas a cuestas, teníamos por delante 16Km totalmente de bajada, 830 metros de desnivel  que a medida que ibas bajando la humedad y el calor aumentaban.

El camino era irregular, con muchas piedras y lleno de troncos transversales que funcionaban a modo de escaleras, los cuales martirizaban a un mas las rodillas.

La sorpresa nos la dimos cuando Sagredo se paro en seco porque había oído un zumbido, fue mirar a la derecha y ver una enorme cascabel en mitad del camino. No dijimos nada a las chicas para no preocuparlas pero sinceramente a nosotros nos entro el canguelo. Si una de esas serpientes nos mordía en mitad de camino la cosas se podía poner muy fea.

Cris y Elena se dieron media vuelta, dijeron que no querían seguir bajando, que mañana iba ser infernal así que optaron por ir a dormir al coche. Un poco mas adelante Dani hico lo mismo así que ya solo quedamos cinco que queríamos llegar al final.

Con mil ojos puestos en el camino y sin salirnos del sendero comenzamos andar por el cañon. Tras mil  y una curvas y mil y un cartel (que lo único que hacían eran dar falsas esperanzas), llegamos hasta el rió Colorado. Era inmenso y con una fuerza brutal, pensábamos que ya habíamos llegado a las parcelas, pero ni mucho menos…. aun nos quedaban 2Km bordeando el rió hasta que al fin vimos el puente que debíamos cruzar para llegar a nuestra parcela.

Llegamos sobre las 20:15, casi de noche y con mucho cansancio en nuestro cuerpo, las espaldas las teníamos machacadas.

Al lado de las parcelas teníamos el baño en lo que anteriormente habia sido un rancho, el sitio era tenebroso, la casa siniestra y sin puertas. Para culminar lo, a la entrada había un cartel de madera en el que se podía leer:  “Phantom Ranch” (rancho fantasma), realmente daba miedo ir allí.

Nos pusimos a montar las tiendas con los frontales y por si no fuera poco con las serpientes, vimos un escorpión a escasos centímetros de donde estábamos montando las tiendas.

Acojonados, cenamos subidos en los bancos de las mesas , menos Rebe que cenó encima de un arbol xD, a la pobre Pascu la pego un susto mientras bebía que acabo en el árbol de un salto y la botella en mi cabeza Uu’’.

A nuestro alrededor no se veía nada, solo éramos capaces de escuchar ruidos que seguramente provenían de las ardillas que estaban al acecho de la comida.

Guardamos la comida en unas cajas metálicas para que los animales no se la comieran y nos tumbamos encima de las mesas mientras hacíamos sueño y disfrutábamos de las estrellas.

Había sido un día duro, pero sinceramente la ruta mas bonita que he hecho. Las vistas del cañon, andar a la vera del Colorado, ver un escorpión y una cascabel…. son cosas que hay que valorar.

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